Los coches y Raquel
—¿Tiene coche?
—Desde luego.—¿Desde cuándo?
—Tengo 35 años y conduzco desde que cumplí los 18.—Como en el anuncio, ¿le gusta conducir?
—Me fascina.—¿De qué manera?
—Es pasión. Si por circunstancias de trabajo estoy un tiempo sin tocar el volante, necesito montar y conducir.—¿Será usted responsable?
—Desde luego. No me gusta correr en exceso, pero me encanta estar al volante. Soy partidaria de todas formas de que hay que hacer un uso responsable del automóvil… Yo por ejemplo apenas lo uso para ir por Madrid. Tenemos unos excelentes servicios de transportes: taxi, metro, autobús… Hay que contribuir con el medio ambiente.—Entonces para que le gusta…
—Para viajar. Recorrer España. Recuerdo que en mis comienzos como conductora cuando llevaba el coche a revisión se quedaban asombrados de los kilométros que había recorrido…—¿El motivo?
—Tenía un novio que vivía lejos de mi ciudad y cada vez que podía hacía escapadas para vernos…—A lo largo de estos años conduciendo, ¿ha caído algún puntillo?
—Soy muy responsable y sé perfectamente lo que llevo entre manos.—¿Su coche soñado?
-Hay tantos. Recuerdo hace años que me invitaron a un evento y vinieron a recogerme con un Aston Martin… cuando me dejaron me enteré que a los invitados chicos les dejaron conducirlo… me dio una rabia tremenda.—¿Sigue siendo el mundo del motor machista?
—Sí.—¿Harta de la famosa frase: «Mujer tenías que ser»?
—A mi no me ha tocado, pero en mis años al volante he visto de todo: mujeres buenas y pésimas, como hombres buenos y pésimos al volante…—¿Un coche soñado?
—Cualquier deportivo o último modelo. Algún día me gustaría darme un placer, pero soy de costumbres sencillas y me conformo con dar una vuelta y sentir nuevas sensaciones.