Erika
No suelo seguir las noticias del corazón, bueno, quizás lo haga como lo hace todo el mundo, de soslayo. Estos días ha habido una noticia de impacto, la muerte de Erika Ortiz. A mí también me ha impactado, sobre todo, porque ha sido la respuesta a la presión de ciertos medios. No hace mucho tiempo escuché en el Tomate hablar de ella como la hermana de la Princesa que hacia fotocopias. Debe ser duro pasar de ser una persona normal y corriente, que trata de sobrevivir, aunque sea vendiendo enciclopedias, a ser la hermana de la futura Reina y tía del futuro jefe del Estado. Debe ser duro no poder cumplir con las expectativas de la gente y estar expuesta a esa misma gente. Debía de ser duro aguantar a toda esa gente que te miraba mal solo porque eras la hermana de, a esa gente que te pisoteaba y se regodeaba por ello.
Me imagino lo sola que se debía sentir esa persona y me indigna hasta donde puede llegar la sed de venganza de las personas. La verdad es que he sentido casi como propia la muerte de esta persona porque en realidad lo que refleja es el fracaso de la humanidad, entendida como benignidad